sábado, 5 de febrero de 2011

secreto.


Sería bonito que volviésemos a ser amigas, como antes, tantos momentos juntas de los que ahora ya ni te acuerdas. Cuando yo pensaba que ibamos a ser inseparables... y ahora nisiquiera hablamos. Que ahora me servirías de mucha ayuda. Y que por culpa de un puñetero momento me han quitado todo. Que tú lo eras todo. Me gustaría volver a poder, al menos, hablar conmigo como si nada hubiese pasado. Me gustarían muchas cosas, ¿sabes? Tantas cosas imposibles...

miércoles, 2 de febrero de 2011

letters.

Guardadas bajo llave en dos sitios se encuentran tus cartas. El primero, perfectamente accesible para todo el mundo, la estantería de mi habitación, en una caja. La segunda, accesible para nadie, mi corazón. Todas tus cartas, las siete que conservo, durante cuatro años tuvimos esa correspondencia, esa que me hacía correr hacia el buzón todos los días y mirar por el hueco a ver si había alguna carta tuya. Casi todos, por no decir todos los días, cogía algún álbum de los nuestros y podía perderme en nuestras miradas de felicidad durante horas. "Eres mi mejor amiga, y te quiero mucho" escribiste, desde los seis años durante tanto tiempo. Un día, hace cuatro años, te escribí dos cartas. Una no llegó, la otra no fue respondida jamás. Ahora que acabo de verlas todas, me pregunto dónde estarás, si sigues viviendo en Oviedo, si sigues viviendo. Te vi un día, sí, pero casi ni me acuerdo de tu cara. Casi ni puedo continuar haciendo tus retratos anuales, esos en los que me imagino cómo serías ahora. Cuando estoy triste, simplemente evoco alguna de tus sonrisas plantadas en las fotos, o leo alguna de tus cartas para llenarme otra vez de nuestros recuerdos. Y te echo de menos, Belén. Aún recuerdo tu dirección de cabo a rabo, cuando quieras la recito. Aunque sea posible que no te vea jamás. Y aunque sea posible que ni siquiera vuelva a saber de ti jamás, seguiré echándote de menos, hablando de ti, recordándote, como en esos tiempos en los que nada nos importaba, unas niñas de cuatro años que pasaron felices pero volando para mí en el Buenavista I. Siempre lo recordaré.

so.

Tan voluble como una hoja de fresno en un día de otoño lluvioso, en el que la lluvia no cesa y los primeros vestigios de nieve se comienzan a apreciar, entre los árboles, que sobreviven, que aguantan a todo lo que quieras, a todo lo que se interponga en su camino... y ahí está la cuestión, ¿por qué dos cosas tan parecidas y tan relacionadas como una hoja y un árbol son tan diferentes? No hay más ejemplos. Se llama vida.

martes, 1 de febrero de 2011

El último deseo.


-Vereena...
-No mires. Vamos.
Cruzaron el patio, junto al rosal de las rosas azules, apoyándose el uno en el otro. Nivellen se tocaba el rostro incansablemente con la mano libre.
-No me lo creo, Geralt. ¿Después de tantos años? ¿Cómo es posible?
-En cada cuento hay una semilla de verdad- dijo el brujo en voz baja-. Amor y sangre. Ambos tienen mucha fuerza. Los magos y los Sabios se rompen la cabeza con este problema desde hace años, pero nunca han conseguido llegar a ninguna conclusión, exceptuando que...
-¿Qué, Geralt?
-El amor debe ser verdadero.

Adrzej Sapkowski. La Saga de Geralt de Rivia.

sábado, 29 de enero de 2011

NY.

Todo por un sueño, dice la gente. Sí, la verdad es que sí, que se da todo por cumplir aquello que más anhelas. Aunque sea lo más disparatado del planeta. Aunque sea la cosa más peligrosa o difícil que exista. Aunque sea imposible, será posible.
Mi sueño, uno de ellos, es alcanzable.


martes, 25 de enero de 2011

Y dedícate a soñar,

sueña que el mundo es tuyo,que puedes hacer todo lo que quieras;que,por fin,nada te impedirá ser feliz de nuevo. Abrazar a la felicidad como un viejo amigo,como la muerte,como si nada hubiese pasado,como si una parte de tu vida no acabase de terminar,como si fueses a seguir siendo así el resto de tu vida, no inmortal, pero sí eterno. Que tu recuerdo pervivirá siempre en la memoria de alguien,no importa quién sea ni como sea,siempre estarás presente en alguien. Simplemente dedícate a soñar,olvídate de todo,piensa que en cualquier momento puedes volver a ser feliz simplemente soñando.

domingo, 23 de enero de 2011

e.


Tenía un deseo, uno sólo, a diferencia de los tres clásicos. Vagué por mi subconsciente, de un lado para otro, sin saber bien qué decir. Fui informada de que mi tiempo para formular se estaba agotando, así que hice correr a mi yo interior. De repente, tomé una decisión, y la realicé en voz alta. Pedí que todo volviese a ser como antes, que ojalá aquel martes y aquel viernes nunca hubiesen existido, que todo ello se borrase de la memoria de la tierra, que no me importaba ser un día más joven, no me importaba perder mi conciencia por veinticuatro horas. Me quedé quieta, y sentí como el peso más grande de mi ser se desprendía de mi cuerpo y miré por fin a mi alrededor. Me encontré con que nada había cambiado. Nada, nada en absoluto, todo seguía igual. Aquello me hizo darme cuenta de que tenía todo lo que necesitaba, y que por dos recuerdos no iba a estropearme la existencia. Que uno de los dos recuerdos abarcaba seis meses, seis meses enteros, y que no iba a perder tanto tiempo. Me giré de nuevo, y me encontré con que mi subconsciente vagaba por mi memoria, buscando algo que pedir, pues aún necesitaba un deseo. Él me dijo que algo había mejorado en lo que había pedido con anterioridad, que ya no me sentiría culpable, que todo habría pasado, que simplemente sería como si nada de eso hubiera pasado pero pasó. Definitivamente, necesitaba escoger un deseo. Finalmente, no me lo pensé más. Tras rebuscar en el baúl de los recuerdos perdidos de mi mente, elegí el deseo más fácil y sencillo que nadie podría pedir.
Elegí ser feliz.

Elisa, 2011.