sábado, 22 de enero de 2011

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Gotta break out of this place we're in, runnin' out of time, ad out of sin, we were livin' smoke&mirrors anyway... Gonna drive all night 'till we disappear, chasing down the miles so far from here, as the smoke and mirrors, start to fade away... but we're still the same.. we'll be the same 'till the ends of worlds start to get closer, and then.. alone in our own world.
http://www.youtube.com/watch?v=LSzzDkigDWE

viernes, 21 de enero de 2011

Darkness


When you play the game of thrones, you win or you die. There is no middle ground. You know nothing, Jon Snow. Have they told you who I am? Can a man still be brave if he's afraid?
That is the only time a man can be brave. Winter is coming. Night gathers, and now my watch begins. It shall not end until my death... I shall live and die at my post. I am the sword in the darkness. I am the watcher on the walls. I am the fire that burns against the cold, the light that brings the dawn, the horn that wakes the sleepers, the shield that guards the realms of men. I pledge my life and honor to the Night's Watch, for this night and all the nights to come.
George R. R. Martin.
Mix by Elisa.

miércoles, 19 de enero de 2011

La Balada de sir Savien Traliard.


¡Silencio! ¡Atentos! Pues por mucho que escuchaseis,
mucho aguardaríais sin la esperanza de oír una canción
tan dulce como esta, compuesta por el propio Illien
hace una eternidad. Una obra maestra sobre la vida
de Savien, y de Aloine, la mujer que tomó por esposa.
Dejé que la oleada de susurros recorriera el local. Los que conocían la canción profirieron exclamaciones contenidas, y los que no la conocían preguntaron a sus vecinos a que venía tanto revuelo.
Puse las manos sobre las cuerdas y volví a atraer la atención del público. Todos guardaron silencio, y empecé a tocar.
La música brotaba de mi con fluidez; mi laúd definía la segunda y la tercera voz. Canté con la potente voz de Savien Traliard, el más grande entre los Amyr. El público se movía al son de la música como hierba acariciada por el viento. Canté como si fuera sir Savien, y noté que el público empezaba a amarme y a temerme. Estaba tan acostumbrado a ensayar yo solo aquella canción que casi se me olvidó doblar el tercer estribillo. Pero me acordé, en el último momento, con un repentino sudor frío. Esa vez, mientras cantaba, miré al público, con la esperanza de oír una voz que contestara a la mía.
Llegué al final del estribillo antes de la primera estrofa de Aloine. Toqué el primer acorde con fuerza y esperé; el sonido empezó a extinguirse sin haber atrapado ninguna voz entre el público, los miré con expresión serena, esperando. Cada segundo que pasaba, un mayor alivio pugnaba con una mayor decepción dentro de mí.
Entonces una voz llegó flotando hasta el escenario, suave como la caricia de una pluma, cantando...
Savien, ¿cómo supiste
que era el momento de venir a buscarme?
Savien, ¿recuerdas
aquellos felices días?
¿Conservas tu también
lo que yo guardo en mi corazón y mi memoria?
Ella cantaba la parte de Aloine, y yo, la de Savien. En los estribillos, su voz se entrelazaba con la mía. Una parte de mí quería buscarla entre el público, ver la cara de la mujer con quien estaba cantando. Lo intenté una vez, pero me despisté mientras buscaba un rostro que encajara con la voz di fría luz de luna que contestaba a la mía. Distraído, toqué una nota equivocada produciendo una leve disonancia.
Un pequeño error. Apreté los dientes y me concentré en tocar. Aparqué mi curiosidad y agaché la cabeza para mirarme los dedos, tratando de que no resbalaran sobre las cuerdas.
¡Como cantábamos! La voz de ella era como plata ardiente, y mi voz, una resonante respuesta. Savien cantaba unos versos sólidos y potentes, como ramas de viejo roble; Aloine era como un ruiseñor y se movía describiendo rápidos círculos alrededor de las orgullosas ramas del árbol.
Solo era vagamente consciente de que me encontraba ante un público, vagamente consciente del sudor que bañaba mi cuerpo. Estaba tan sumido en la música que no habría podido decir donde terminaba ella y dónde empezaba mi sangre...

Patrick Rothfuss. El Nombre del Viento.

martes, 18 de enero de 2011

(:


Me derrumbo, el miedo se posesiona de mí. El frío viene recorriendo mi cuerpo, buscando la manera de llegar a ti. A través de tu tormenta; ve, abandona tu hogar. Ve, deja todo lo que has conocido. Tú no estas solo. Con los brazos arriba, estirados hacia el cielo. Con los ojos como hechos ecos en la noche. Ocultando el infierno por el que has tenido que pasar. Guarda silencio, tú… Ve, abandona tu hogar. Ve, deja todo lo que has conocido. Tú… Ve, abandona tu hogar. Ve, deja todo lo que has conocido. Tú no estas solo.. Ve, abandona tu hogar. Ve, deja todo lo que has conocido. Tú… Ve, abandona tu hogar. Ve, deja todo lo que has conocido. Tú no estas solo. Tú no eres un desconocido. Tú no estas solo....

domingo, 16 de enero de 2011

sábado, 15 de enero de 2011

Right things at right time.


So, think you're somewhere, hiding, a place where you can dream without making any tears, and just smile. Smile, and all bad things will seem like if they had already vanished. Smile, and all bad thoughts will dissapear. Smile, and then try to laugh, but do not ever forget you are hiding of someone. If that someone sees you, just push your mind away and make it clear, that nobody can enter there. Because, if someone does, all the arrows of your heart will poke through your skin and your bones will shatter, just like Jack and his Cuckoo-Clock Heart. Do that, and then you'll be the happiest person ever. Do not find trouble, let it come to you. And when it comes, just SHOUT to it that that is your world, that is your OWN place, a place to hide from the human eye, called dream.

jueves, 13 de enero de 2011

a veces los comienzos no son tan fáciles...

a veces, el adiós es la única forma. La única forma que tienen los labios de pronunciar esos sentimientos, de convertirlos en palabras, de sacarlos adelante. La única forma para expresar todo lo que sientes por alguien y que por una cosa u otra se ha jodido. La única forma que tienes tú de decirme adiós a mí es pronunciando la palabra. Pero no siempre se siente al decirlo, simplemente no es la forma que a ti te gustaría, y tergiversas las palabras como un niño emplearía un participio en vez de un gerundio, y viceversa, es simplemente, un adiós con todas sus letras, no con todos sus sentimientos.